jueves, 22 de marzo de 2012

COMENTARIO DE TEXTO

Tema, resumen, estructura y análisis de la modalización de este texto:

Ni la lluvia
Un viticultor de la Rioja, Gonzalo Gonzalo, ha tenido la idea de bautizar uno de sus vinos con el nombre de Gran Cerdo. La etiqueta, deliciosa, muestra a un tocino con alas evolucionando en el espacio: dedicado, me contó con sorna un camarero, a los banqueros que no quisieron concederle un crédito al hombre. Comenté con varios amigos el descubrimiento, y todos prometieron encargar el caldo -de precio asequible- a su bodeguero. Solidaridad no nos falta. Ni sentido del humor.

Lo que no desaparece es esta sensación de suciedad que ni siquiera la lluvia, en su inocencia, o en su brutalidad, consigue limpiar de nosotros. Hay fango en el aire, fango de porqueriza. Corruptores y corruptibles hociquean en la perturbada atmósfera, y las imágenes que recibimos no resultan tranquilizadoras: por las sonrisas, la arrogancia, el cinismo que emanan. De la foto del buque pepero que, ayer -en un necesario ejercicio de memoria- volvía a publicar este periódico, con un Matas cuyo aspecto de sacristán pijo no ha perdido, a día de hoy, ni un ápice de untuosidad, hasta ese chófer de la cocaína con dinero de los ERES que suelta sus regüeldos ante la jueza, disponemos de una amplia panoplia de la repugnancia en donde elegir a quién dedicamos nuestra cotidiana náusea.

Por mi profesión, me produce un asco especial ese escriba del capomallorquín, ese paniaguado que se dice periodista y que ayer miércoles no dejaba de publicar -en el panfleto digital balear que fundó y mantiene con el dinero de las subvenciones- su opinión (favorable, claro) sobre una universidad privada. En papel o en pantalla: es un corrupto.

Hace falta mucha lluvia, y necesitamos mucha más justicia para que los cerdos voladores ocupen los chiqueros o celdas que les correspondan, y nosotros podamos respirar. Entre tanto, hagamos buen acopio de palanganas.
Maruja Torres, El País 22 marzo 2012

domingo, 11 de marzo de 2012

OTROS TIPOS DE ARGUMENTOS

  • Argumento de cantidad: lo encontramos cuando se hace lo que la mayoría o minoría quiere. 

  • Argumento de salud: consiste en preferir lo sano a lo perjudicial. 

  • Argumento de calidad: lo encontramos cuando se prefiere lo bueno a lo abundante. 

  • Argumento moral o ético: es aquel donde la sociedad fija la norma. 

  • Argumento estético: es cuando se prefiere lo bello a lo feo. 

  • Argumento científico: es aquel en el que se acude a una autoridad científica para respaldar su tesis. 

  • Argumento de justicia: lo encontramos cuando lo justo prevalece ante lo injusto. 
  • Argumento de semejanza: es aquel en el que se defiende algo que es parecido a otro elemento o realidad.

  • Argumento hedonista: disfruta la vida: “Carpe Diem”. 


  • Argumento social: se basa en que hay ideas permitidas en una sociedad y en otras no. 


  • Argumento de novedad: consiste en preferir lo último a lo antiguo.


  • Argumento de tradición: es aquel en el que se prefiere lo tradicional a lo novedoso. 


  • Argumento de utilidad: lo encontramos cuando se prefiere lo útil y eficaz frente a lo inútil, ineficaz o peligroso. 


  • Argumento ad hominem: es aquel en el que admites o rechazas un argumento según la persona que lo sustenta.  




jueves, 8 de marzo de 2012

COMENTARIO DE TEXTO

Debéis presentar el tema, resumen, estructura y la modalización de este texto:


Todas
Impresionante polvareda la que ha levantado el informe de la Real Academia sobre el Sexismo Lingüístico, como evidenciaba ayer el estupendo reportaje de Winston Manrique. El texto de Ignacio Bosque que ha originado la zapatiesta es magnífico y no tiene nada que ver con las rancias gracietas de esos articulistas que se creen ocurrentísimos al escribir “miembros y miembras”. 

La lengua es como la piel de la sociedad; se adapta a los repliegues del cuerpo colectivo y sigue fielmente sus cambios. Es un tejido vivo que no puede modificarse por decreto: los ortopédicos tropezones de los “compañeros y compañeras” no son más que feísimas verrugas que, de seguir creciendo desordenadamente, terminarán por convertir nuestro cuerpo social en un deformado hombre (mujer) elefante. 

Es verdad que el lenguaje es sexista, porque la sociedad también lo es. Cuentan las profesoras de párvulos que a los muy pequeños hay que decirles “todos” y “todas”, porque, si no, las niñas no se sienten aludidas. O sea: no es algo natural, sino un orden impuesto y masculino. Pero eso no se arregla con voluntaristas verrugas verbales, sino modificando la realidad. Porque el lenguaje se va adaptando a esos cambios: hace seis años, al comienzo de las bodas homosexuales, nos chocaba que un hombre llamara a otro “mi marido”, pero hoy ya no. Porque refleja una realidad. 

Yo ya no uso “el hombre” como genérico, porque me chirría. Utilizo “el ser humano” o “los humanos” y las frases quedan, creo, más naturales, porque la sociedad ya ha dejado eso atrás. A veces, estando muchas mujeres con un solo hombre, se nos ha escapado sin querer un “todas” y nos hemos reído. Quién sabe, quizá en el futuro la concordancia se hará con el género que más abunde en cada momento. Pero, de ser así, saldrá naturalmente; y me temo que antes tendríamos que haber cambiado mucho. 
ROSA MONTERO, El País  6 MAR 2012 

viernes, 2 de marzo de 2012

¿CUÁL ES EL TEMA DE ESTE TEXTO?

Como tenéis bastantes problemas a la hora de establecer el tema de un texto, os propongo estas  columnas para que localicéis la tesis y formuléis el tema.
TEXTO 1

Civismo
Ya lo dijo Calderón de la Barca: por pobre y mísero que estés, si vuelves el rostro siempre podrás descubrir a alguien en peores condiciones que recoge tus sobras. Por desgracia estos versos describen literalmente nuestra sociedad del desperdicio, en la que es habitual ver a la gente rebuscando en los contenedores de basura. Incluso me han contado que algunos supermercados, para evitar que los pobres se agolpen en sus puertas a escarbar los residuos (les debe de parecer poquísimo elegante), rocían los deshechos con lejía para que no los puedan comer, lo cual, si es cierto, me parece una de las actitudes más miserables que he oído en mucho tiempo.
Pero aún hay seres más desprotegidos. Parece que la crisis va a perjudicar bastante a los animales: varios países de la UE ya han incumplido las nuevas normas de protección para los animales de granja. Y todavía peor está la cuestión de los animales en nuestro país por la ligereza cañí con que el PP se ha puesto a resucitar la España de estoque y pandereta: esa Comunidad de Madrid que organiza visitas escolares a las plazas de toros, ese ministro de Educación que lo primero que dice es que va a meter dinero en la fiesta taurina ¡y con esta crisis! Yo no estoy a favor de la prohibición de la fiesta de los toros: ya está languideciendo sola a toda prisa, y el prohibicionismo, me parece, sólo le proporciona oxígeno. Pero el énfasis taurino de este nuevo gobierno, y su obsesión en convertirlo en rasgo identitario, me espeluzna por su ranciedad y su incultura, porque el grado de civilidad de un país se mide en cómo trata a los animales. Ministro Wert: demuestre que no vive de espaldas a la modernidad y, ahora que se están definiendo los contenidos de la asignatura de Educación Cívica, incluya el respeto básico a los animales. No hace falta hablar de los toros: dejemos eso dentro de una burbuja de silencio. Pero intentemos sacar siquiera un poco a este país de la barbarie.
ROSA MONTERO 21 FEB 2012, El País 


TEXTO 2
           En urgencias                                     
El principal hospital público de la ciudad en la que vivo, el Chuac, es un referente internacional en trasplantes cardíacos. También ha sido pionero y modélico en otras atenciones, con una cobertura, para determinados procedimientos, de más de un millón de personas. Pero su punto fuerte es esa Área del Corazón donde mucha gente ha encontrado la oportunidad de una segunda existencia. De repente, todo esto adquiere un sentido metafórico. ¿Qué ocurre cuando a esa construcción política que llamamos realidad le falla el corazón? El pasado fin de semana, se colapsaron las urgencias como nunca antes había ocurrido. Hubo pacientes que permanecieron 72 horas, ¡tres días!, en los pasillos, sin poder ser atendidos. No había suficientes camillas para poder, al menos, sentarse, así que hubo que recurrir a las de ocho ambulancias, que quedaron inutilizadas. Se vivieron momentos de gran tensión, conatos de peleas, que en esta ocasión no se podrán atribuir a provocadores antisistema, ni siquiera catalanes. Salvo que los enfermos empiecen a ser catalogados como indeseables. Se me ocurre también una modesta proposición, al modo de Jonathan Swift para acabar con el hambre en Irlanda: que las listas de espera hospitalarias pasen a la condición de listas de enemigos, y que se proceda en consecuencia. Un método infalible para despejar Urgencias, traspasando Sanidad al ministerio del Interior. Aunque también podría echar una mano el titular de Educación y Cultura, y nueva revelación del Club de la Comedia, el señor Wert, entreteniendo a enfermos y heridos con el celebrado monólogo Nadamos en la ambulancia. El caso es que el problema de Europa no es el bolsillo, sino el corazón. Y lo que hacen falta son trasplantes. En sus Confesiones y memorias, a mediados del XIX, Heinrich Heine, poeta mayor, denunciaba a los burócratas que tenían por programa el Ius utendi et abutendi (el derecho de uso y abuso), al modo imperial. En esas estamos. Y en Urgencias.

MANUEL RIVAS, 3 MAR 2012 EL PAÍS


TEXTO 3

Hablemos claro (de una vez)

Los signos se multiplican: la filtración a Internet de la última novela de Zafón en digital antes de que salga a la venta, la apuesta de Ediciones B de tirar los precios de sus libros electrónicos (por debajo de los 10 euros), la aparición de sitios que copian y difunden a saco libros ajenos con calidad profesional...

Ha llegado el momento de pensar si queremos tener un mercado editorial digital de verdad, que estimule la creación de calidad y la recompense y la haga llegar al lector con eficiencia y al mejor precio posible o queremos quedarnos con el desastre actual.
Con un gobierno que no gobierna ni recauda un euro de impuestos por la circulación «informal» de obras digitalizadas (faltándole 30.000 millones de euros para cuadrar las cuentas, no parece un lujo que se pueda permitir) y que se inhibe ante el desprecio de intereses y derechos legítimos.

Con una industria que no pone precios verosímiles (no más de 10 euros para las novedades y no más de 5 para el fondo, sería una buena referencia para empezar), en parte porque está agarrotada por el miedo a la piratería y el desgobierno. Y con unos usuarios que se empeñan en sostener que copiar creaciones ajenas sin permiso de sus autores y difundirlas en plataformas de destrucción masiva del derecho de autor, a millones de consumidores potenciales, es un derecho de copia privada que adquiere rango de fundamental.
No se trata de criminalizar la copia normal y familiar, o el prestar a un amigo (y por eso yo saqué mis libros sin DRM). Sino de impedir estas conductas de devastación del mercado, que se mantienen a plena luz del día y hasta con jactancia.

Y éste, salgan de una vez los políticos de su error, es un tema importante, no la nimiedad postergable que lo han considerado unos y otros. Puedo atestiguarlo con una curiosa experiencia personal: no tengo tamaño para ser trending topic en Twitter, pero lo fui (única vez) el día que saqué 20 libros digitalizados a la venta a precio razonable y sin DRM.
 LORENZO SILVA , ABC 16/11/2011 
TEXTO 4


Violencia de género estructural

Un profesor de la facultad de economicas y empresariales nos decía que “estructura es lo que dura, lo demás es coyuntura”. Con esta simple, pero acertada definición, podemos afirmar que la violencia de género es estructural, quizá la violencia más profundamente estructural en la historia de la Humanidad.

La violencia de género estructural viene dada por el dominio mayoritario del patriarcado, por el que los hombres, solo por la condición de ser hombres, tienen privilegios para hacer política (74% de cargos en los gobiernos), para acceder al trabajo (90% de los cargos directivos), para tener un mejor salario (16,1% más que una mujer), para ser escuchado, e incluso en algunos países todavía tiene privilegios legales.

Esta violencia de género estructural se traduce en violencias directas y culturales contra las niñas y mujeres. Actualmente, el hombre es un ser privilegiado por el mero hecho de haber nacido varón y, como consecuencia, la mujer es inferior a éste. Los hombres desarrollan su sentimiento de superioridad de tal modo que cuando no ven cumplidos sus deseos o expectativas con las mujeres que les rodean, responden con violencia; de manera directa, insultando, menospreciando, ignorando e incluso agrediendo física y sexualmente; y de un modo cultural, legitimando la inferioridad de las mujeres y la violencia contra éstas. Quién no ha escuchado alguna vez, ante un suceso en el que una mujer ha sido agredida por su pareja: “algo habrá hecho…”

Violencia de género estructural es que la mujer sea rechazada de muchos trabajos si está en edad fértil y quisiera tener familia, o si ya tiene hijos e hijas (porque los tiene que cuidar, ya que es su rol estructural). El sector empresarial en el capitalismo actúa con lógica de mercado, si una mujer no va a rendir tanto como un hombre, lo lógico es contratar a un hombre. Es por ello que se debe legislar en favor de la mujer en materia laboral. Y con la nueva reforma laboral del Gobierno de Mariano Rajoy ocurre todo lo contrario. Porque limita y condiciona el derecho a jornada reducida para cuidar a hijos o familiares, el derecho a la lactancia y elimina la bonificación en las cuotas de la Seguridad Social de 1.200 euros al año de la que podían beneficiarse las empresas cuando una mujer se reincorpora a su puesto tras una excedencia para cuidar a sus hijos.
Esto es violencia de género estructural, señor Gallardón.
Jordi Calvo, Público 8 de marzo de 2012

TEXTO 5

Desnudos
En cualquier dictadura, si un ciudadano anónimo cae en una redada en manos de la brigada política, sin duda será conducido en un furgón a una comisaría y allí bastará una mínima sospecha o simplemente que su cara no le guste al comisario para verse encerrado en una celda por un tiempo indefinido. Antes se le ordenará que deje en una bolsa el cinturón, los cordones de los zapatos, el bolígrafo, el reloj y cualquier objeto punzante con el que podría suicidarse. En la celda este ciudadano tiene dos opciones: insultar al carcelero y dar patadas contra la pared o bajar la cerviz y aceptar su destino. Tal vez la angustia que le provoque sentirse a merced de un déspota, será suficiente para ablandarle. En los sótanos de la brigada política se practica una psicología burda o refinada según la catadura moral del torturador. Si el preso es un rebelde peligroso, el sistema tiene varios métodos para bajarle los humos. La más limpia y humillante forma de tortura consiste en interrogarlo bajo potentes focos completamente desnudo. No se necesita ejercer sobre él ninguna clase de violencia física. La mera desnudez corporal le destruirá al instante la autoestima. Puede que este ciudadano, si no es un héroe, esté dispuesto a firmar cualquier confesión a cambio de unos calzoncillos. 

En cierto modo esta profunda crisis económica ha actuado sobre el cuerpo social como un mecanismo represor idéntico a cualquier dictadura. Las persistentes noticias negativas han creado un clima corrosivo sobre la conciencia del ciudadano. Parece que todo ha sido programado para que el pesimismo ejerza un efecto demoledor con objeto de bajarle las defensas ante el azaroso futuro que le espera. Como en el sótano de una comisaría, el sistema le ha quitado al parado los cordones de los zapatos y el cinturón para que no se suicide y al que todavía tiene trabajo le obliga a contemplar su cuerpo desnudo ante un espejo y en lugar de interrogarlo alguien se limita a leerle la reforma laboral, como una condena. El comisario le felicita si la empresa le ha bajado el sueldo, porque esa es la señal de que no lo han echado a la calle todavía. Este ciudadano capturado en una redada social lo dará todo por bueno si el empresario le regala unos calzoncillos para taparse las vergüenzas. 
MANUEL VICENT, El País 19 FEB 2012  

TEXTO 6

¿Quién pagará la fiesta?

Los datos resultan espeluznantes, pero no hay manera de negarlos. La deuda pública de España casi se ha duplicado durante la crisis.  Dicho en román paladino, el contribuyente tiene que soportar una carga media de veinticuatro mil euros añadidos desde el año 2007. Se pensaría que en medio de este marasmo y con afirmaciones como la de que «se ha acabado la fiesta», los poderes públicos habrían recortado sus gastos.  ¡Quiá!  El conjunto del sector público llevaba acumulado a finales del año 2011 una deuda de 735.000 millones de euros a cierre del ejercicio 2011, el 68,5% del PIB nacional y un 92% más que hace apenas un lustro.  La parte del león en este aumento injustificado –me atrevería a decir que criminal– del gasto se lo llevan las CCAA.  Su endeudamiento se ha disparado un ciento treinta por ciento pasando de los sesenta y un mil millones de euros en 2007 –5, 8 por ciento del PIB– a ciento cuarenta mil millones en 2011, es decir, el 13,1 por ciento del PIB.  Autonomía por autonomía, los datos son verdaderamente inquietantes.  Las Vascongadas –que lo mismo nos dan un susto eligiendo en unos meses un parlamento mayoritariamente independentista– han disparado su endeudamiento en un 762% desde 2007. Con todo, la que presenta con diferencia un peor resultado es Cataluña. Su deuda suma 41.778 millones de euros, el 20,7 por ciento de su PIB.  En los últimos cinco años, esa deuda ha crecido, nada más y nada menos, que en un ciento sesenta y cinco por ciento. Bien es verdad que, ya en 2007, era la segunda CCAA más endeudada.  Como será el panorama que la comunidad que mejor se ha comportado es la gobernada por Esperanza Aguirre, que sólo ha aumentado un cincuenta y tres por ciento su deuda en los últimos cinco años. Se mire como se mire, lo que salta a la vista es que mientras empresas y familias se han ajustado de manera no pocas veces trágica, las administraciones públicas, en su inmensa mayoría, han seguido gastando lo que no tienen. La pregunta que se impone obviamente es ¿quién va a pagar esta fiesta?  No lo harán los partidos políticos ni los sindicatos ni el resto de piadosas entidades exentas de impuestos por la ley de 2002.  No lo harán tampoco los políticos. Mucho menos –me atrevería a decir– lo harán los consejeros de tantas cajas de ahorros quebradas por su pésima gestión.  ¿Lo aciertan?  Sí, nosotros vamos a pagar las embajadas de Cataluña en el extranjero y los asientos donde colocan sus posaderas los filo-etarras y los aeropuertos que nadie utilizará y las estaciones de AVE disparatadas y todo tipo de festejos.  ¿Lo dudan?  Quizás me equivoque, pero, de momento, sólo a nosotros nos han subido los impuestos para pagar una fiesta que continúa celebrándose.  
César Vidal, La Razón 21 marzo 2012

TEXTO 7


Otra de lengua
Se dice que la lengua no puede ser sexista como no puede ser comunista, capitalista o católica. Quizá no, lo ignoro, la verdad. Tampoco sé si el sexo, que nos funda, se puede comparar con las ideas políticas o religiosas, que van y vienen, aunque a veces se quedan una temporada. En todo caso, y desde mi modesta perspectiva de usuario y víctima de la lengua, estoy en condiciones de asegurar que durante el franquismo, por ejemplo, la lengua era franquista, franquista y beata, olía a cuartel y a sacristía y a cirio y a letrina de barracón castrense. De ahí el rechazo que algunos escritores sentían por ella y su necesidad de bucear en otras tradiciones. Abominar de la lengua propia es como abominar del propio hígado, pero también hay gente alérgica a su caca. Somos raros. Por eso, entre otras cosas, recibimos con tanto alborozo las novelas del boom latinoamericano, porque estando escritas en nuestro idioma parecía que estaban escritas en otro.
Del mismo modo que un franquista puede devenir en demócrata o un trotskista en facha, la lengua puede cambiar también de ideología y de hecho ha cambiado, ahora parece liberal o neoliberal, no sé, depende de la emisora de televisión que pongas o de la prensa que leas. Pero no hablemos de contingencias de orden político, económico o social que duran 40 ó 50 años, lo que en la vida de la lengua no es nada o casi nada. Hablemos de lo que nos constituye en lo más profundo, de lo que somos desde que tenemos memoria: una sociedad patriarcal. ¿Puede una gramática permanecer ajena a esa condición cuyos orígenes parecen tan remotos como los del habla? Quizá no. Se dice también que, si queremos que la lengua cambie, el que tiene que cambiar es el hombre (y la mujer, claro). Una forma optimista de abordar el asunto, como si la lengua fuera nuestro producto y no nosotros el de ella.
 Juan José Millás, El País 23 marzo 2012




lunes, 27 de febrero de 2012

UN ASUNTO BRUMOSO

      El tabaco es malo. Vale, de acuerdo. Es evidente que meterse humo en los pulmones no parece lo más adecuado para llevar una vida sana. Pero...¿ es necesario que la sociedad acose constantemente a los fumadores, les haga sentirse como piltrafas humanas y vaya haciendo sus vidas cada día un poco más desagradables? Yo creo que no. Especialmente si la misma sociedad fabrica el tabaco, lo vende y extrae de él unos interesantes beneficios para sus gobiernos en forma de impuestos. Porque, vamos a ver; o todos moros o todos cristianos; si esto del tabaco es tan malo, que se quemen las plantaciones, se prohíba el consumo y se erradique el funesto vicio de la faz de la tierra de una vez por todas.
      ¡Ah! No. Eso es imposible, clama la sociedad democrática, pues va en contra del libre albedrío y atenta contra el derecho inalienable del individuo de hacer de su capa un sayo y de sus pulmones un estercolero. O sea, que vamos a seguir fabricando tabaco, promocionándolo y vendiéndolo, pero que sepa aquel que lo consuma que le consideramos un ser despreciable al que le vamos a hacer la vida todo lo desagradable que podamos. 
      ¿Alguien entiende esta manera de ir por el mundo? ¿No nos suena todo esto a hipocresía de la peor especie? ¿Es compatible crear una necesidad y combatir a los que la experimentan?
      Lo más probable es que nuestra sociedad, de natural circular, esté en estos momentos en un extremo del péndulo. Hasta hace cuatro días fumaba todo el mundo: la gente echaba humo en todas partes, molestando a los no fumadores, un colectivo sufrido donde los haya y de cuyos derechos no se preocupaba nadie: todas nuestras ciudades eran inmensos ceniceros y a todo el mundo le parecía bien.
      Esta realidad, ciertamente tampoco era muy normal, por lo que no era de extrañar que a los no fumadores, al igual que a los miembros de cualquier otro colectivo machacado, les diera un buen día por protestar. Y bienaventurados sean las protestas, pues la convivencia entre fumadores y no fumadores tampoco era tan difícil de organizar. Bastaba con prohibir el tabaco en sitios evidentes (hospitales, tiendas y demás) y con repartir otros espacios (restaurantes, bares y otros lugares de esparcimiento) entre los que fuman y los que no. Lo que no parece tan normal es pasar de una situación de total indefensión del no  fumador a una situación de total indefensión del fumador.
      Y es que parece que de lo que se trata es, según la época, de machacar a un colectivo o a otro. La posibilidad de que ambos convivan educadamente y sin incendiarse no se ha pasado por la cabeza a nadie.
                                                                                                                                    Revista El Jueves.

TEMA
La necesidad de una convivencia pacífica entre fumadores y no fumadores, conjugando armónicamente todos los intereses y deseos.

RESUMEN 
Nadie duda de que el tabaco es nocivo para la salud. Sin embargo, no se puede demonizar a los fumadores, sobre todo, si lo hace hipócritamente una sociedad, que no parece dispuesta a renunciar a los beneficios económicos que el cultivo y venta del tabaco le reportan.
Hemos pasado de una injusta situación de indefensión de los no fumadores a la contraria. No obstante, no era tan difícil compaginar el derecho a la salud de unos con el libre albedrío de otros: bastaba con salvaguardar de humo los espacios más sensibles (hospitales, etc) y distribuir razonablemente los demás.
Pero aún así, la convivencia pacífica y respetuosa entre estos dos colectivos parece difícil en una sociedad siempre polarizada.

ESTRUCTURA (solo del texto)
Planteamiento:
Supone una amplia introducción que comprende los tres primeros párrafos. En ella se plantea la situación presente de acoso al fumador por parte de una sociedad hipócrita. Partiendo de una evidencia (que el tabaco es nocivo para la salud) y de una pregunta retórica, se ponen de manifiesto las contradicciones propias de esta sociedad utilizando para ello el procedimiento de aportar argumentos y contrargumentos (argumentos de contraste): 
a- Se acosa y culpabiliza al consumidor - a* Sin embargo, se fabrica, se vende y se extraen beneficios económicos del tabaco.
b- Si es tan malo, debería erradicarse su cultivo y explotación y prohibirse su consumo.  b*-Esto atentaría contra el libre albedrío y contra el derecho de autoperjudicarse.
c- Se sigue fabricando, promocionando y vendiendo tabaco. c*- Pero se le hace la vida imposible al fumador.
Acaba el planteamiento con una serie de preguntas retóricas que evidencian la postura hipócrita de nuestra sociedad frente al tabaco.
Cuerpo:
En los párrafos cuarto y quinto se procede a analizar  cuál es el verdadero conflicto. La sociedad va dando bandazos, de manera que utilizando la metáfora de un péndulo, ahora nos encontramos en un extremo del mismo defendiendo  a los que hasta ahora habían sido olvidados: los no fumadores. Porque no es aceptable que los fumadores camparan por su respetos en detrimento de los no fumadores.
Es al final del penúltimo párrafo cuando se vislumbra una  solución conciliadora: la organización de los espacios donde se permita fumar o no.
Conclusión:
En este último párrafo de dos líneas, aparece la tesis ("La posibilidad de que ambos convivan educadamente y sin incendiarse"), la postura que se defiende en este texto: la probabilidad razonable de una convivencia pacífica sin que se tenga que maltratar a ningún colectivo. Es, por tanto, un texto de estructura sintetizante.

COHESIÓN LÉXICA
El texto gira en torno a la palabra clave "tabaco" y el campo asociativo que genera: humo, pulmones, fumadores, no fumadores, plantaciones, vicio, ceniceros, fumar... . Junto a esta y en segundo orden la palabra "derechos", que arrastra a su vez otro campo asociativo: sociedad democrática, libre albedrío, derecho inalienable, protestar, protestas, convivencia, indefensión, colectivos, convivan educadamente... Ambos tejen la red léxico-semántica principal, dado que se trata de armonizar los derechos de los fumadores y los no fumadores para una convivencia pacífica.
También importantes son las relaciones de antonimia que se establecen al enfrentar a estos dos grupos en litigio: fumadores / no fumadores, todos moros / todos cristianos, crear una necesidad / combatirla; quemar plantaciones, prohibir el consumo y erradicar el vicio / seguir fabricando tabaco, promocionándolo y vendiéndolo... Con esto, no solo se asegura el enfentamiento sino que se evidencian las contradicciones internas y la hipocresía social. También  nos encontramos con sustituciones por sinónimos contextuales: "piltrafas humanas", "seres despreciables", respecto de los fumadores; "colectivo sufrido", "colectivo machacado" para los no fumadores; "funesto vicio" para "tabaco". Por último, el uso de las metáforas "nuestras ciudades eran inmensos ceniceros" e "incendiarse" como procedimiento de sustitución de "ciudades donde se fuma en cualquier lugar" y "entrar en conflicto", respectivamente.
Finalmente, podemos destacar un campo semántico de los "lugares públicos" : hospitales, tiendas, restaurantes, bares, lugares de esparcimiento (este último es, a su vez, hiperónimo de los lugares que le preceden).

REGISTRO COLOQUIAL
La peculiaridad de la revista  a la que pertenece este texto da entrada a variados coloquialismos propios de una relación bastante informal y de complicidad cercana con los lectores, característica propia de estas revistas de humor. Así, hay rasgos de oralidad evidentes como la interjección ("¡Ah, no!"), elipsis ("Pero..."), interpelación al receptor ("vamos a ver"), formas verbales lexicalizadas ("Vale, de acuerdo"), palabras baúl ("esto del tabaco"), subjetividad patente ("yo creo que"), modismos ("hacer de su capa un sayo", "o todos moros o todos cristianos") y la frase hecha ("hasta hace cuatro días").

miércoles, 22 de febrero de 2012

COHESIÓN LÉXICA DEL TEXTO "CIRUGÍA ESTÉTICA"

El texto se articula en torno al sintagma "cirugía estética" y las palabras "tetas" e "hija".
Aparecen también las palabras derivadas: "informe psicológico", "terapia psíquica", "psicólogos", y "obsesionadas", "obsesión".
 En cuanto a las palabras o expresiones asociadas por su significado, podemos agruparlas en una serie de campos principales:
Campos semánticos relacionados con la medicina y la psicología:

-profesionales: "cirujanos", "psicólogos"
-acciones: "zurzan", "añadan", "rellenan","implantara", "recomponerse"
-lugares: "consulta", "quirófano"
-utensilios y materiales: "informe psicológico", "bisturí"

Campo semántico referido a las pacientes, cicunscritas a la etapa de la adolescencia: "chicas", "adolescentes", "púberes", "juventud"

Campo asociativo sobre la estética corporal: "belleza", "cánones", "belleza estereotipada", "medidas de la belleza", "modas", "criterio".

Por otro lado, como campos secundarios:

Campo asociativo de la prensa: "reportaje", "Domingos de ABC", "entrevista", "revista de papel cuché"

Campo semántico sobre las partes del cuerpo: "tetas", "barrigón", "nalgas", "coronilla", "culo" y "piel".

También hay una gran variedad de recurrencias en cuanto a palabras sinónimas:

-"adolescentes", "púberes", "criaturas"

-"mamarrachos", "zascandil"

-"borra", "silicona"

-"pechuga", "pecho", "mamas", "perímetro torácico", "tetas"

-"arrugas", "muescas"

-"cuerpo", "silueta", "habitáculo hospitalario"(también se puede considerar una metáfora)

-"operación", "actuación", "carnicerías", "corrección anatómica"(actúa como eufemismo).

Hay antonimia por reciprocidad en "chicas", "hijas"/ "padres", "madre"; también son abundantes los contrastes: "prestigioso"/"cretino", "taumas adolescentes"/"dones", "código deontológico"/"negocio", "tetas escurridas", "tetas de cervatilla"/"tetas recauchutadas", "tetas ubérrimas".

Por último, abundan las expresiones metafóricas que actúan como procedimiento de sustitución, por un lado, relacionadas con las mujeres ("esclava de su imagen", "rehenes de una juventud fiambre"); por otro, relacionadas con el sintagma "pobres gentes"("mendigas de una juventud apócrifa", "limosneras de una belleza que no les corresponde", "retales de una humanidad remendada"), y haciendo mención a la "celulitis"("almohadones de mis sueños").